Crónica : una despedida
mistificada
Ayer
estuve en el Puerto donde llegaron las tres embarcaciones del navegador Colon.
Ese momento fue muy intenso, tanto para los que embarcaron que para los que
presenciaron la salida de los barcos.
Primero, lo mas emotivo fue la
despedida de los tripulantes a sus familias. Hubo abrazos, gritos, gente por
todos lados. El puerto estaba lleno de comerciantes que intentaron vender los
últimos regalos q los navegadores. En ese momento, me ubiqué por encima del puerto y tenia una vista sobre
esa masa de gente. El capitán, Cristóbal Colon,, llamo a cada uno de sus
navegadores después de haber completado el cargamento de los barcos. Uno por
uno, subieron a los barcas,. Podríamos ver en sus miradas un sentimiento de
aventura mezclado con mucha ansiedad. Con la voluntad de descubrir riquezas
importantes sin saber el camino exacto de la ruta. Los religiosos también
asistieron a la despedida e intentaron dar los últimos consejos para
evangelizar las tierras del oriente. El ambiente era casi festivo pero lo mas
interesante sucedió una vez que las embarcaciones salieron definitivamente del
puerto.
Asi
pues, cuando las carabelas soltaron las amarras todo el mundo miro los barcos
salir graciosamente del puerto. Poco a poco, el puerto se vacío y yo fui abajo
para escuchar lo que decía la gente.
Las
discusiones lograron alrededor del futuro. Muchas se preguntaban cuanto tiempo
se quedarían en los barcos, u cuanto duraría el viaje. Madres y esposas no
entendían la idea de sus maridos. Se
mezclaba también un sentido de orgullo. La gente estaba esperando un mundo
mejor. Imaginaron una España mas rica, llena de especies y el viaje significo
para muchos un avance. Además, los religiosos se sintieron muy poderosos. Sin
embargo, quedaba gente pesimista, y el jefe del restaurante del Puerto me
explico que para el, ese viaje significaba una perdida de dinero y de hombres.
Vinculo el viaje de Colon a una nueva idea loca de la Reina Isabel la católica.
El no tenia confianza.
Para
concluir, ese dia fue un poco misterioso. A la vez una despedida muy dura para
las familias y un momento importante para las elites. No se sabe el futuro, las
consecuencias de ese viaje y quedo un atmosfera misteriosa ligada a la
inmensidad del Océano Atlántico y de sus
secretos que captivaron a las tres embarcaciones de Colon.
Carta
Estimado Jefe de Guaémani :
Tengo que avisarte de lo que
ocurrió a mi pueblo esos días. Nuevos hombres de otro mundo llegaron hasta
nuestra isla. Se quedaron algunos días como si estuvieron en sus casas y sus
tierras. Al principio, parecían hombres enviados por Dios. Desembarcaron con
una enorme maquina y parecían muy cansados. Por supuesto nosotros les ayudamos
para que sobrevivieran, ofreciendo lo que teníamos.
Te escribí porque esa gente me parece muy
rara. No hablan nuestra lengua pero intentaron comunicarse con nosotros. Además
están muy interesados en nuestra tierra y comida. Pasaron mucho tiempo
visitando las islas antes de irse a otro lugar.
Si les encuentras, por favor ten
cuidado. Llevan tejidos sobre ellos y tienen armas mas avanzadas. No sé
exactamente lo que quieren pero trata de proteger tu tribu de ellos.
Saludos,
Jefe N.
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