martes, 2 de septiembre de 2014

Crónica : una despedida mistificada

Ayer estuve en el Puerto donde llegaron las tres embarcaciones del navegador Colon. Ese momento fue muy intenso, tanto para los que embarcaron que para los que presenciaron la salida de los barcos.

Primero, lo mas emotivo fue la despedida de los tripulantes a sus familias. Hubo abrazos, gritos, gente por todos lados. El puerto estaba lleno de comerciantes que intentaron vender los últimos regalos q los navegadores. En ese momento, me ubiqué  por encima del puerto y tenia una vista sobre esa masa de gente. El capitán, Cristóbal Colon,, llamo a cada uno de sus navegadores después de haber completado el cargamento de los barcos. Uno por uno, subieron a los barcas,. Podríamos ver en sus miradas un sentimiento de aventura mezclado con mucha ansiedad. Con la voluntad de descubrir riquezas importantes sin saber el camino exacto de la ruta. Los religiosos también asistieron a la despedida e intentaron dar los últimos consejos para evangelizar las tierras del oriente. El ambiente era casi festivo pero lo mas interesante sucedió una vez que las embarcaciones salieron definitivamente del puerto.

Asi pues, cuando las carabelas soltaron las amarras todo el mundo miro los barcos salir graciosamente del puerto. Poco a poco, el puerto se vacío y yo fui abajo para escuchar lo que decía la gente.

Las discusiones lograron alrededor del futuro. Muchas se preguntaban cuanto tiempo se quedarían en los barcos, u cuanto duraría el viaje. Madres y esposas no entendían la idea de sus maridos.  Se mezclaba también un sentido de orgullo. La gente estaba esperando un mundo mejor. Imaginaron una España mas rica, llena de especies y el viaje significo para muchos un avance. Además, los religiosos se sintieron muy poderosos. Sin embargo, quedaba gente pesimista, y el jefe del restaurante del Puerto me explico que para el, ese viaje significaba una perdida de dinero y de hombres. Vinculo el viaje de Colon a una nueva idea loca de la Reina Isabel la católica. El no tenia confianza.

Para concluir, ese dia fue un poco misterioso. A la vez una despedida muy dura para las familias y un momento importante para las elites. No se sabe el futuro, las consecuencias de ese viaje y quedo un atmosfera misteriosa ligada a la inmensidad del Océano Atlántico  y de sus secretos que captivaron a las tres embarcaciones de Colon.




Carta

Estimado Jefe de Guaémani :

Tengo que avisarte de lo que ocurrió a mi pueblo esos días. Nuevos hombres de otro mundo llegaron hasta nuestra isla. Se quedaron algunos días como si estuvieron en sus casas y sus tierras. Al principio, parecían hombres enviados por Dios. Desembarcaron con una enorme maquina y parecían muy cansados. Por supuesto nosotros les ayudamos para que sobrevivieran, ofreciendo lo que teníamos.
 Te escribí porque esa gente me parece muy rara. No hablan nuestra lengua pero intentaron comunicarse con nosotros. Además están muy interesados en nuestra tierra y comida. Pasaron mucho tiempo visitando las islas antes de irse a otro lugar.
Si les encuentras, por favor ten cuidado. Llevan tejidos sobre ellos y tienen armas mas avanzadas. No sé exactamente lo que quieren pero trata de proteger tu tribu de ellos.

Saludos,


Jefe N.

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